Estaba el otro día pretendiendo ir a comerme un buen cachopo (cosa que no es fácil: hay que elegir bien, bien) cuando topé con este blog, de un –por lo que parece– estudiante universitario que invierte su tiempo en comer y evaluar cachopos. Estará braco, el chaval:
Por cierto, la mayoría tienen pinta de ser una animalada del demonio.


A mi me gusta el que viene empanado doble con miga de pan de la gorda y que cuando haces el primer corte sale el queso a presión, qué hambre
Carantoña
Viernes.