Desde que encontramos la noticia en El Comercio, somos megafans del empresario al que le llegó una factura de 25 millones y pico de euros. Son de esas bromas que siempre hace Lobo Rober cuando vamos a ver los partidos del Sporting, de esas noticias que nunca ocurren pero que, de vez en cuando, saltan y enamoran el alma.
El pollo se llama Valentín Rodríguez, y al parecer estaba tan pancho en Porceyo, en su empresa de carrocerías, cuando llegó la mítica cartina de Hidroeléctrica:

Es demasiado bueno para ser real.
Menos mal que no lo tenía domiciliado, anda.


A una amiga mía le llegaron dos seguidas de más de 600 euros. Y siguen diciéndole que están mirando cómo lo arreglan. Ahora lo entiendo, con este marrón, como pa ocupase de una pringá. Va de culo.